Cirugía de la Diabetes

La diabetes Mellitus es una enfermedad de proporciones epidémicas en expansión. Se estima que para el año 2025 afecte a 300 millones de personas en el mundo. Su tratamiento es hasta ahora paliativo, está basado en una combinación de dieta, cambios en el estilo de vida y fármacos.

 

Su tratamiento es hasta ahora paliativo, está basado en una combinación de dieta, cambios en el estilo de vida y fármacos.

Existen dos tipos de diabetes, la tipo I, por déficit de insulina y la Tipo II, la más frecuente (entorno al 80%), en la que no hay déficit sino una resistencia al efecto de la insulina. La diabetes se asocia al desarrollo a medio y largo plazo de una serie de complicaciones vasculares entre las que destacan la nefropatía, lesiones de retina, ulceras vasculares e HTA que llevan a una disminución de la esperanza de vida y a un aumento del gasto sanitario. Es un hecho conocido que tras cirugía de la obesidad en pacientes diabéticos tipo II, más de un 80% alcanza la remisión de la enfermedad y casi un 100% mejoran en su control y en las complicaciones asociadas a la diabetes (HTA, Nefropatía, retinopatía etc.). Esta mejoría se achacó en un principio a la pérdida de peso y la reeducación en la dieta. Una de las preocupaciones de endocrinos y pacientes es la posibilidad de pérdida de peso en pacientes no obesos. En estos casos se realiza una técnica modificada en la cual el componente restrictivo gástrico es muy pequeño, manteniendo la exclusión de la primera porción del intestino. Se ha observado en los diferentes trabajos publicados que, si bien inicialmente hay pérdida de peso, este se recupera pasados unos meses, pudiendo controlar el peso con la ingesta sin ningún problema.

 

Después de más de 25 años de observación clínica, se puso de manifiesto que la resolución de la diabetes es totalmente independiente de la pérdida de peso, con mejoría del control de la diabetes incluso antes del alta hospitalaria, en los pacientes sometidos a cirugía derivativa (exclusión de la primera parte del intestino) como el ByPass o el cruce duodenal y en cambio el control de la diabetes es más progresivo y ligado a la pérdida de peso en la cirugía restrictiva (como la gastrectomía vertical o Manga Gástrica).

Desde la reunión de expertos en Marzo de 2007 (Roma) y la posterior de 2008 en Nueva York queda claro que en pacientes con IMC superior a 35 asociada a Diabetes tipo II, la cirugía para la diabetes es la mejor opción para el control tanto de la obesidad como de la diabetes y que la técnica que debe recomendarse es derivativa, esto es excluir el paso del alimento por la primera porción del intestino (Duodeno).
Esta mejoría de la diabetes lleva a abrir la posibilidad de indicar la intervención con criterio exclusivo de tratamiento de la diabetes, independientemente de que se asocie o no a la obesidad. En Clínica IMOS, en Albacete, contamos con expertos que valorarán tu caso y te aconsejarán sobre cuál es el mejor tratamiento a seguir.

Sobre ello actualmente existen varios estudios en fase experimental, y algunos de ellos han sido publicados en humanos con resultados muy esperanzadores. Basado en los estudios iniciales del Dr. Rubino y el Dr. Cohen, hemos visto el papel que juega el intestino en la fisiopatología de esta enfermedad. Partiendo de esto último sabemos que al excluir el paso del alimento por determinadas porciones del intestino (duodeno y primeras asas de yeyuno) podemos mejorar la función pancreática, disminuir las cifras de glicemia y curar así esta enfermedad. Esto es posible gracias a la actividad de ciertas hormonas intestinales inducidas por la cirugía.

Por otro lado es conocido que no todos los pacientes responden igual, existiendo una serie de criterios “predictivos” sobre la remisión de la diabetes tras la cirugía.

Podríamos decir que el paciente ideal es aquel que tiene un Péptido C superior a 5, con menos de 10 años de evolución de su enfermedad y control con antidiabéticos orales o menos de 5 años de tratamiento con insulina. De esta forma parece claro que, el tratamiento precoz de la enfermedad (antes de los 10/15 años de evolución), mejora la expectativa de curación y previene el desarrollo de complicaciones asociadas a la enfermedad (Nefropatía, HTA, Retinopatía).

Así, en la diabetes Tipo I, se puede esperar un mejor manejo de la enfermedad con menor requerimiento de insulina y control de las patologías asociadas como HTA o Hipercolesterinemia en el caso de pacientes con obesidad (IMC superior a 35), pero NUNCA una remisión de la enfermedad. Tampoco mejoría en pacientes no obesos.

En los casos de Diabetes Tipo II, es donde la opción quirúrgica es más evidente alcanzando remisiones de hasta un 100% de los casos, pero de igual manera hay una serie de factores predictivos al éxito: