Etiqueta: problemas obesidad

7 abril, 2019

Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud y es importante prestar atención a las enfermedades cardiovasculares. Se denominan enfermedades cardiovasculares a todos aquellos trastornos que afectan al corazón y los relacionado con este. En el tratamiento de esta clase de padecimientos intervienen diversos profesionales. Del mismo modo, también son variadas las causas que las originan.

Uno de factores de riesgo más influyentes en las enfermedades cardiovasculares es la obesidad. No obstante, sea esta u otra la causa, debe afirmarse que ningún tratamiento es tan efectivo como la prevención. Aplicadas oportunamente, las medidas preventivas son la mayor inversión en la salud.

Claves para prevenir el riesgo cardiovascular

Así como son muchos los elementos que inciden en riesgo cardiovascular, también son múltiples los recursos que pueden emplearse para su prevención. Algunos de los más importantes son lo que se mencionan a continuación:

  • Actividad física: el sedentarismo es uno de los mayores enemigos de la salud. Sus consecuencias afectan al organismo, tanto física como psicológicamente.
  • Alimentación: el control de las calorías es esencial en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares. La obesidad es una de las mayores causas de diabetes y otros padecimientos, por tanto, es fundamental llevar una alimentación saludable. Sin embargo, la dieta a aplicar debe ser determinada por un especialista y no seleccionada al azar según las modas.
  • Educación sanitaria: mantenerse informados es la forma más eficaz de conocer cuáles son los alimentos y hábitos que favorecen la salud y cuáles son los que aumentan el riesgo cardiovascular. Por eso, se recomienda mantenerse al tanto de los datos aportados por fuentes fiables y seguir los consejos de los especialistas.

Es fundamental que la prevención de las enfermedades cardiovasculares se lleve a cabo de un modo saludable. Los excesos en las medidas preventivas pueden ser tan perjudiciales como los abusos que se transforman en factores de riesgo.

En este sentido, se ha comprobado que el interés por evitar tales enfermedades puede ser la causa de estrés y obsesión. Y es que se ha demostrado que existe una estrecha relación entre las enfermedades cardiovasculares y algunas patologías de naturaleza psiquiátrica, tales como: enfermedad cardiovascular psicosomática, somatización cardíaca o reacción ante la enfermedad cardíaca. Por tanto, la cultura preventiva debe partir de una buena educación sanitaria que garantice la aplicación saludable de esta.   

Riesgo cardiovascular y obesidad

La obesidad es hoy en día una de las epidemias más mortales que existen. Actualmente es uno de los factores más influyentes en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras causas. Diversos estudios científicos se han realizado en torno a la relación de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

De esta manera se ha determinado que los excesos de grasa visceral, pericárdica, ectópica y epicárdica ejercen su influencia en los procesos metabólicos, ocasionando la resistencia a la insulina, hipertensión arterial, trombosis, entre otras.

Ahora bien, un elemento esencial en la lucha contra la obesidad y las enfermedades cardiovasculares es la responsabilidad del paciente. En la medida en que cada persona se haga responsable y consciente de los riesgos y consecuencias de los excesos en su estilo de vida, se verán resultados más eficaces en la disminución de la prevalencia de dichas enfermedades.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la obesidad debe ser tratada de modo individual. Es un error muy común prescindir de las orientaciones médicas y asumir dietas cuya idoneidad en el paciente no ha sido comprobada.

La historia clínica de cada paciente es diferente, así como su entorno, antecedentes familiares y demás factores de interés médicos. Por esta razón, es fundamental que las decisiones que se tomen sean consecuencia de un diagnóstico emitido por un profesional. De esta forma, el paciente podrá optar por los recursos que, en su caso, resultan más eficaces para mantenerse saludable. 

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15 marzo, 2019

La apnea del sueño es un síndrome más común de lo que suele pensarse. Se trata de una molestia que se padece durante las horas de sueño a causa de una obstrucción de la faringe. Como consecuencia de ello, la persona siente notable dificultad para respirar y los episodios que se producen pueden llegar a durar a producirse con una alta intensidad de repetición.

Diversos factores influyen en el padecimiento de esta enfermedad, pero el más importante es la obesidad. De hecho, las estadísticas reflejan que el 70% de las personas que sufren apnea del sueño son obesas y entre ellas el 50% se encuentra en la etapa mórbida.

Relación entre la apnea del sueño y obesidad

La obesidad es una condición que afecta al organismo de diversas maneras, por eso, se le asocia como la causa de diversas enfermedades. En el caso específico de la apnea del sueño, la relación entre ambas viene dada por el impacto que el sobrepeso tiene en el sistema respiratorio.

En este sentido, el exceso de grasa presente en el organismo se infiltra en las vías respiratorias, obstruyéndolas y dificultando que los pulmones puedan inflarse naturalmente en cada inhalación. En vista de ello, la persona debe hacer un esfuerzo extraordinario para poder respirar.

Hasta ahora no se ha desarrollado una cura definitiva para la apnea del sueño. En el caso de las personas que la padecen a causa de su obesidad, la reducción de peso es un elemento que contribuye notablemente a la disminución de los episodios de obstrucción respiratoria. Por eso, se recomienda al paciente comprometerse a cambiar su alimentación y estilo de vida.

Consecuencias de la apnea del sueño y obesidad

Debido a la interrupción del sueño, la apnea es una enfermedad que supone un notable deterioro de la calidad de vida porque altera el espacio de descanso del paciente. Del buen descanso depende que las actividades diarias puedan realizarse eficientemente.

De todo ello se desprende que el descanso es un factor indispensable para mantenerse sanos. No es casual que la Organización Mundial de la Salud trate el tema del sueño y recomiende dormir entre 7 y 8 horas diarias.

El asunto es importante y guarda una estrecha relación con la felicidad, esperanza de vida, combate del estrés y reposición de las energías. Por tanto, es indispensable hacer todo lo que contribuya al buen descanso. En el caso de las personas obesas que sufren de apnea, esto incluye esforzarse por bajar de peso. Así, podrán retomar el sueño tranquilo que realmente es reparador.