Preguntas Frecuentes

Consejos antes de plantearse una cirugía de la Obesidad

La cirugía de la obesidad es una “cirugía mayor” y por lo tanto no está exenta de riesgos. Debe realizarse por cirujanos expertos que hayan intervenido a un elevado número de pacientes.

La cirugía de la obesidad no es una cirugía estética con el objetivo de un peso ideal. La obesidad es una enfermedad que puede llegar a ser grave y el objetivo principal debe ser una reducción del exceso de peso, con la finalidad de mejorar su calidad de vida.

Aun así, se consiguen resultados estéticos a corto plazo y los cambios estéticos serán evidentes de una manera progresiva, a pesar de que el aspecto estético no debería ser la principal preocupación del paciente.

La cirugía nos ayuda a controlar la enfermedad facilitandonos el cambio de hábitos de alimentación y estilo de vida. De este modo lograremos una buena perdida de peso y que esta reducción sea estable a lo largo de los años. Se debe seguir las normas y recomendaciones médicas posteriores para mantener el peso perdido. No debe plantearse como un método para poder realizar excesos y descuidar su nutrición.

La ventaja fundamental de la cirugía de la obesidad es que nos permite perder peso con menos esfuerzo que con una dieta habitual, reduciendo la sensación de hambre y nos permitará comer de una manera ordenada casi de todo, pero en muy pequeñas cantidades. Además le permitirá hacer el ejercicio físico que antes no podía realizar: andar más rápido, correr, disponer de ropa nueva con tallas más habituales, mejorar su autoestima, etc. En resumen, mejorar su salud y su calidad de vida.

No todas las alternativas quirúrgicas son iguales. Hemos de saber que como norma habitual, a menor riesgo y efectos secundarios, menor eficacia.

¿Qué pasos debo dar antes de poderme operar?

En primer lugar, deberá acudir a consulta para hacerse un estudio y una evaluación de su grado de obesidad, hábitos de alimentación, enfermedades asociadas y tratamientos previos y así poder establecer cuál es el procedimiento mas adecuado para su caso. También le informaremos ampliamente sobre las características y riesgos de las distintas opciones de tratamiento así como del resultado que se espera del tratamiento que más le convenga.

Le solicitaremos un estudio analítico incluyendo un balance hormonal si no lo tiene ya realizado así como radiografías, ecografías y un estudio cardio pulmonar, para valorar su estado general y posibles riesgos adversos. Asimismo, puede que sea necesario solicitar un estudio y un informe por parte del psicólogo u otro especialista con el fin de minimizar posibles complicaciones.

Con estos datos, usted volverá a la consulta. Es conveniente que acuda acompañado por algún familiar u otra persona que vaya a estar con usted los primeros meses del tratamiento. Es importante que ellos también sepan la evolución y los cambios que se van a producir tras la cirugía y así poderle orientar en caso de duda. En esta consulta valoraremos el resultado de los estudios realizados y aclararemos las dudas que puedan surgir. Después se le entregará un consentimiento informado que deberá leer y firmar.

Hecho esto, fijaremos lugar, fecha y hora para la intervención quirúrgica.

Si fuese necesario, acudirá a consulta con el anestesiólogo, él revisará sus pruebas y aclarara sus dudas. Si lo estimase oportuno, podrá solicitar algún examen complementario.

Tras la intervención, pasará a la Unidad de reanimación pos anestesia donde permanecerá en principio unas horas, modificable a criterio del médico responsable de la Unidad. Al día siguiente, se le permitirá tomar líquido o según que técnica hayamos realizado, se solicitará un estudio radiológico para valorar las suturas antes de iniciar la ingesta de los líquidos. Una vez que comprobemos la buena tolerancia y ausencia de complicaciones, podrá marcharse de Alta (generalmente entre dos y cuatro días). Dispondrá de un número de teléfono para que pueda llamar y consultar sus dudas. Es importante que consulte sus inquietudes, se requiere una buena relación médico-paciente hasta que este normalice su nuevo estilo de vida, ya que el éxito del tratamiento no reside únicamente en el acto quirúrgico, sino que habrá que reeducar a nuestro organismo con nuevas pautas de comportamiento. Llamará a la Consulta para pedir cita en la semana siguiente a la operación.

A continuación, se le citará en la consulta para realizar un seguimiento periódico durante al menos un año.

DIETA DESPUÉS DE LA CIRUGÍA

Una vez realizada la operación, deberá seguir una serie de recomendaciones para que la recuperación sea lo más rápida posible y minimizar las complicaciones.

La alimentación tras la intervención, es uno de los factores más importantes que decidirán en gran medida el éxito de la operación, así como su calidad de vida. Se le indicaran nuevas pautas de comportamiento dietético a las que deberá habituarse y recibirá el apoyo necesario para que establezca lo antes posible esta nueva relación con los alimentos. Se trata de reeducar sus hábitos alimentarios.

Cuanto antes se habitúe a esta nueva conducta alimentaria, antes logrará reducir su peso, mejorarán las enfermedades asociadas a la obesidad y su interacción con su entorno social.

La dieta se decidirá en cada caso particular y variara según la técnica quirúrgica practicada, se le indicara cual será la variedad, cantidades y frecuencia, pero en general deberá seguir las siguientes indicaciones:

Iniciará su alimentación entre 12 y 48 horas después de la operación. Durante los primeros siete días la dieta será:

  • Exclusivamente liquida (agua, infusiones, caldos, zumos, yogurt líquido).
  • Muy fraccionada con intervalos nunca inferiores a 30 minutos (beber poca cantidad y muy frecuentemente).

Pasados estos días y hasta completar el primer mes:

  • Debe ir progresando de la dieta líquida inicial a dieta blanda pasada en purés.
  • Hará un total de cinco/seis comidas al día.
  • Es posible que se le recomienden batidos y suplementos de proteínas

A partir del primer mes, se irán introduciendo alimentos sólidos de forma progresiva. Pasados tres meses el paciente ya puede comer sólidos normalmente, teniendo en cuenta las siguientes precauciones:

  • No se debe ingerir líquidos durante la comida.
  • Disminuir el volumen de la comida que se sirva, es útil comer “plato único”.
  • Debe masticar bien y evitar tragar trozos grandes ya que aumentaría el riesgo de vomito.
  • Debe suprimir de su dieta diaria alimentos hipercalóricos y grasos(batidos, helados, alcohol, bollería, embutidos etc.).
  • Es fundamental conocer cuando está a punto de quedar saciado, y dejar inmediatamente de comer, en caso contrario, notara sensación de nausea o vómito además su estómago podría dilatarse.
  • Debe comer cuatro veces al día (desayuno, comida, merienda y cena).
  • El tamaño de los bocados será aproximadamente del 30% con respecto al que estaba acostumbrado.
  • Se evitará el consumo de bebidas gaseosas.
  • No abuse de la sal, ni de los alimentos que la contengan en exceso como fiambres y encurtidos.
  • Procure incluir en su dieta alimentos con alto contenido en fibra que le aportarán las vitaminas y minerales necesarios y regularán el nivel de saciedad y el tránsito intestinal (Verduras, frutas, alimentos integrales…)

Suele ser habitual que su médico le recomiende complementos para la dieta, hay dos situaciones diferenciadas:

  1. Los tres primeros meses. Inmediatamente después de la cirugía y durante los primeros meses es frecuente recomendar el uso de suplementos de proteínas o batidos hiperprotéicos, para evitar la pérdida de masa muscular en este tiempo en que la ingesta de alimentos es muy escasa.
  2. A largo plazo. Dependiendo de la técnica empleada puede ser necesario que tome suplementos de vitaminas y minerales dos o tres veces al año (poco frecuente en cirugía restrictiva y mayor necesidad cuanto mayor sea la mala absorción)

Se recomienda control por medio de análisis de sangre una o dos veces al año, en función de los resultados no es infrecuente que se necesiten suplementos específicos de hierro y acido fólico (en especial en mujeres en edad fértil), vitamina B12, calcio y vitamina D (mujeres a partir de la menopausia), algunos minerales etc. Su médico le indicará la pauta más adecuada para su caso.

Como norma general, debe saber que el éxito de su tratamiento no sólo depende de la cirugía bariátrica, sino de la alimentación que lleve y del ejercicio físico que realice.

Los pacientes que se esfuerzan en cumplir e incorporar a su nueva vida estas pautas dietéticas tienen menos molestias postoperatorias y obtienen mejores resultados en cuanto a pérdida de peso y calidad de vida.

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